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mercoledì 10 luglio 2013

INVISIBILIDAD Y DESINFORMACIÓN, OTRAS CARAS DE LA IMPUNIDAD Por Luisa Valenzuela

INVISIBILIDAD Y DESINFORMACIÓN, OTRAS CARAS DE LA IMPUNIDAD ...........Viajé a Cerdeña para asistir a los carnavales en la Barbagia de Ollolai

Por Luisa Valenzuela

(........)Por mi parte acabo de vivir una historia, menor en lo que a esto respecta, pero extraña. Viajé a Cerdeña para asistir a los carnavales en la Barbagia de Ollolai, el corazón de la isla. Se trata en realidad de arcaicos ritos agrarios, chtónicos, con máscaras imponentes. Y allí me aguardaba una sorpresa: la convicción, muy arraigada sobre todo en la pequeña ciudad de Mamoiada, de que el general Perón, tres veces presidente de la República Argentina, había nacido allí y emigrado a la Argentina durante su adolescencia, donde hubo de cambiar de nombre para poder ingresar al Colegio Militar.
Lo tomé como una pintoresca leyenda. Pero la novelista en mí no pudo menos que interesarse al irme adentrando en los datos y documentos que desde 1951 circulan por esas tierras. Fue entonces cuando el periodista y abogado Nino Tola publicó su primer artículo en el periódico L’Unione Sarda bajo el siguiente título: Nato a Mamoiada il dittatore Juan Peron? Tola no estaba convencido de la historia, pero un mes más tarde publicó un segundo artículo: Una questione che comincia a diventare seria divisa a Mamoiada in “peronisti” e “non peronisti”. Tras lo cual hubo de llamarse a silencio, supuestamente amenazado por los servicios secretos argentinos, los mismos que más tarde habrían de robarse las pocas tenues pruebas al respecto y hasta -se dice- quemar una casa en el pueblo. Años más tarde aparecieron al respecto diversos libros, siendo los más conocidos y divulgados los de Pepino Canneddu (Juan Perón-Giovanni Piras. Due nomi una persona, 1984), Gabriele Casula (¿Dónde nació Perón? Un enigma sardo nella storia dell´Argentina, 2004) y Raffaele Ballore (El Presidente – Il caso Piras-Peron, 2007).
Regresé a Buenos Aires con dicho material como tema para una novela, entendiendo que allí habría buenos secretos para explorar en lo que hace a la construcción de ese gran mito argentino.Al fin y al cabo el mismo Perón nunca habló de su infancia y cuando lo hizo dio datos ambiguos y contradictorios. Pero ¿cómo encarar la historia sin darla por cierta? ¿Acudir a realidades paralelas, quizá? Me pareció demasiado rebuscado, borgeano casi, recordando que en su breve cuento el El simulacro, Borges escribe que <> (El subrayado es mío).Recordé entonces dos cosas: la primera, que los autores sardos arriba mencionados acusan no solo a los servicios secretos argentinos sino más específicamente a López Rega como instigador del ocultamiento. Atando cabos, reviví una escena que tuve el privilegio de presenciar en la embajada de México, allá por 1977. Era la reunión de despedida del embajador, que sería transferido. Hacia el final de la velada me invitaron a subir a la parte restringida de la residencia, donde conocí al expresidente Héctor Cámpora y a otros “peces gordos” (a decir del dueño de casa), asilados allí desde tiempo atrás. Cámpora se largó a hablar y contó entre otras cosas cómo Perón había logrado convencerlo de que aceptara ser su candidato, honor que él había declinado días antes. Poco después de la llegada del General a Buenos Aires en 1972, por primera vez en más de dieciséis años, cuando ya el peronismo había dejado de estar proscrito, no así su conductor, viajaron todos al Paraguay en visita oficial. Durante la cena, sentados a la mesa estaban Perón, su esposa Isabelita, Cámpora y su hijo mayor, cuando Stroessner le preguntó al General argentino si ya tenía designado al candidato que habría de representarlo en las elecciones del año siguiente. En ese momento José López Rega hizo su aparición en el salón comedor pero Perón lo sacó del camino diciendo, y cito las palabras citadas por Cámpora


 Al recordar esa escena entendí el resentimiento que debió de haber sentido José López Rega, “el Brujo”, secretario privado del General en su exilio en Madrid, hombre para todo servicio y de desmedida ambición.
Del mismo General tomé el subtítulo de mi novela, La máscara sarda, el profundo secreto de Perón. Porque en Yo, Perón, de Enrique Pavón Pereyra, biógrafo oficial, aparece una frase del General muy citada por los “peronistas” sardos: <>.Es cierto que fraguó su fecha y lugar de nacimiento, que se sabe que el General Perón no nació en Lobos en 1895, se cree que nació en General Bermúdez en 1893. Confusiones y/o ocultamientos comprensibles no solo por los malos registros de la época, sino, se dice, porque Perón siempre quiso ocultar que fue hijo natural de madre tehuelche.
Pero el misterio no radica tanto en “el profundo secreto” cuanto en la desinformación. ¿Cómo puede ser que un infundio -llamémoslo así- que corre libremente por Italia, no solo en Cerdeña, al punto que hubo en Roma un coloquio al respecto hace apenas seis años, no haya llegado nunca a la Argentina?


 Cuando se habló de López Rega como posible gestor del ocultamiento lo creí muy improbable, en tan temprana fecha. Pero investigando pude comprobar que, en su calidad de cabo de policía, el futuro “Brujo” fue custodio de la mansión presidencial, el antiguo y ya demolido palacio Unzué, a partir de 1949. Y lo que es más, López Rega mismo dijo en aquella oportunidad, con su rimbombante estilo, que él había recibido un mandato divino para custodiar al General y a su señora, y protegerlos en todo momento.
Indagando en biografías varias encontré el posible origen de dicho mandato divino: Victoria Montero, la Madre Victoria, vidente y curandera correntina, a quien Evita consultó varias veces y que fue maestra de López Rega en esoterismos varios. ¿Habrá sido por sus artes de magia que esta historia de un Perón sardo quedó envuelta hasta el día de hoy en una capa de absoluta invisibilidad? Yo escribí la novela, me asesoré a fondo, no di por verdadera la leyenda, pero no puedo menos que asombrarme de que nadie, nadie, ninguno de los periodistas de diarios, radio, televisión, nadie hubiera escuchado jamás hablar de esta teoría que pulula en internet. Perón sardo. Una revelación o infundio que pudo haber sido usado por tantos y con tan diversos propósitos, el más lógico siendo el de invalidarlo, desmentirlo. O como burla en las publicaciones humorísticas de la época: Tía Vicenta, Humor, Sátira 12 hoy en día. O bien, y esto podría resultar engorroso, para denunciar al general Perón como un gran fraude, habiendo logrado ser presidente por tres períodos de un país cuya Constitución no aceptaba un mandatario extranjero.


 Entonces cabe suponer que el brazo largo del “Brujo” y su Triple A de infausta memoria, hayan llegado hasta Cerdeña para borrar las pistas, aun sabiéndolas engañosas.
Por humilde que sea, habría aquí un pliegue más de la capa de invisibilidad que pretendieron adosarse quienes entendieron el poder como una forma de inimputabilidad, o de impunidad. Por fortuna hoy cabe celebrar que ese tramo de la dolorosa historia argentina que había quedado postergado cuando fueron reflotados los juicios contra la dictadura militar pueda ir saliendo a luz y que en todo el país los Juicios por la Verdad sigan retrocediendo en el tiempo para no dejar piedra sin levantar ni culpable de crimen de lesa humanidad impune.





















martedì 8 gennaio 2013

EL ESKIU:“Perón conservó el origen del misterio de su nacimiento”


“Perón conservó el origen del misterio de su nacimiento”

La escritora Luisa Valenzuela habló de su novela, en el marco de la Feria del Libro.
Lunes, 15 de Octubre de 2012
La talentosa escritora Luisa Valenzuela se presentó en la Feria del Libro donde habló con el público catamarqueño de su última novela “La Máscara sarda – el profundo secreto de Perón”.

Valenzuela comentó que esta emblemática novela relata a través de la ficción, uno de los secretos mejor guardados de la historia argentina, que surgió en un viaje que la escritora realizó a Cerdeña (Italia) para conocer los carnavales. Allí ubicada, “fue donde me dijeron que Perón había nacido ahí, entonces me empezaron a mostrar documentos y detalles que los habían convencido a los habitantes del lugar, que el general había nacido ahí. No lo creí, pero me pareció demasiado interesante y así escribí esta novela”, comentó.

“De golpe cuando la novela te asalta, uno tiene que entregarse, porque te permite decir cosas que no son realidad, pero que de alguna extraña manera tienen que ver con la realidad”, con esta novela Valenzuela trabajó todos los mitos sardos que enriquecen de algún modo todos los mitos que rodean a Juan Domingo Perón, dándole otra mirada a “este personaje tan ambivalente que fue el General”, como ella mismo lo define en cada una de las páginas del libro.

¿Cómo encaró este descubrimiento para poder contar la historia del nacimiento de Perón?

L.V: “lo tome con mucho respeto, porque yo no sabía cómo manejar el tema, traté de representar que había sido López Rega Desde 1949 "por mandato divino" el cabo de policía José López Rega (fue custodio del Palacio Unzué), quien impone la versión… pensé que López Rega debe haber tenido (y debe ser muy cierto– acota la escritora) mucho resentimiento con Perón, porque este no le dio el poder que él quería tener, que después adquiere cuando Perón muere, entonces lo quiere forzar a que Perón reconozca este secreto que sería muy invalidante para el general porque no hubiera podido ser presidente de la república por una cuestión constitucional”.

“Yo pongo la escena justo antes de que Perón vuelva a la Argentina en el 73, y López Rega quiere ser el dueño del secreto y que Perón siga viaje… entonces lo va guiando por todo un pasaje muy mítico, muy rico, que voy creando a través de la novela, basada en la mitología de Cerdeña y en las cosas que uno sabe de Perón, y como no se sabe nada de su infancia, entonces este es el momento en que la novela puede contar cosas que la historia no va a contar, porque tampoco son reales, pero que son reales para muchos, porque la mitad de esa gente, del pueblo de Cerdeña, cree que la historia es cierta y esto lo dicen desde el 51`, no es algo que inventaron ahora”.

¿Cómo interpretó el público sus comentarios?

L.V: “Todos están fascinados, entienden que es una novela respetuosa, que enriquece la figura de Perón porque le da otra mirada, si no hubiera sido por esta cuestión ilegal a Perón le habría encantado la novela, porque él mismo dijo que había logrado conservar el origen del misterio de su nacimiento”.
“No se sabe si Perón nació en Lobos, o en General Bermúdez, todos esos documentos están tergiversados y yo le inventé una infancia riquísima, a pesar que no creo que haya nacido en Cerdeña”, dijo la escritora.


Catamarca formará parte de su próximo trabajo

Luis Valenzuela adelantó que está trabajando en un próximo libro que incluirá como temática central “la sal”, por lo que viajó hasta el salar de pipanaco para poder conocerlo e inspirarse.
“Ahora me tenté con un proyecto muy antiguo que tengo, que es un libro sobre la sal, por eso el motivo del viaje al salar, para alimentar un poco esta posible novela… me encontré con una novela en Italia, por qué no me voy a encontrar con otra acá en Catamarca”, comentó Valenzuela emocionada al referirse a lo será su próximo libro.
Consultada sobre el tema de inspiración expresó que “la sal es una cosa muy rica, muy mágica, no podemos vivir sin sal, la sal aparece en muchas mitologías, hasta en la palabra salario porque a los soldados romanos se les paga con sal, la sal es mucho más importante de lo que pensamos habitualmente, se trata de un emblema muy importante “es la sal de la vida”.

mercoledì 26 dicembre 2012

RIVELANO IL LUOGO DI NASCITA DI JUAN DOMINGO PERON


Revelan lugar de nacimiento de Juan Domingo Perón

Los detalles los revela en el libro "La máscara sarda. El profundo secreto de Perón"
Los detalles los revela en el libro "La máscara sarda. El profundo secreto de Perón"Archivo
La escritora argentina Luisa Valenzuela descubrió fortuitamente uno de los mayores secretos de la historia argentina: el verdadero lugar de nacimiento de Juan Domingo Perón.
Notimex

La escritora argentina Luisa Valenzuela descubrió fortuitamente, durante un viaje a la ciudad de Cerdeña, Italia, con la única intención de presenciar los carnavales y conocer las máscaras, uno de los mayores secretos de la historia argentina: El verdadero lugar de nacimiento del hoy mítico general Juan Domingo Perón.

Tras indagaciones, entrevistas y una serie de pesquisas, la autora descubrió mucho sobre el militar, quien fuera tres veces presidente de esa nación, y con ello dio forma al libro "La máscara sarda. El profundo secreto de Perón", que el Fondo de Cultura Económica (FCE) ya lanzó al mercado editorial en español.

Luisa Valenzuela: "Fue en esa ciudad donde me dijeron que Perón había nacido, me mostraron documentos y me dieron detalles. No lo creí, pero luego me pareció demasiado interesante y así escribí esta novela", explicó la escritora del libro, nacida en Buenos Aires, Argentina, y quien se inició en el periodismo a los 17 años.

La historia ocurre en dos tiempos y dos espacios: Durante la noche del 16 al 17 de junio de 1973 en la Quinta, y el 17 de octubre en el barrio madrileño de Puerta de Hierro, donde José López Rega, llamado "El Brujo" o "Lopecito", incita al General Perón a rememorar y ensoñar su infancia sarda, inmersa las creencias y rituales.

Por otro lado, en el pasado lejano (1909-10), en la famosa estancia La Porteña en la Patagonia argentina, residencia de la familia Sosa-Perón, donde tiene lugar la gesta denominada "El Oscuro Episodio" que habría de oficiar la secreta sustitución de persona. Datos de capital importancia para entender la historia argentina reciente.

"La máscara sarda. El profundo secreto de Perón" explora los interrogantes sobre los orígenes y la verdadera identidad de Juan Domingo Perón, con el reconocido sello ágil, lúdico e irónico que distingue a Valenzuela, cuyos primeros escritos fueron publicados en diversos periódicos cuando tenía apenas 17 años.

Entre sus obras, algunas traducidas a otros idiomas, están "Escritura y secreto" (2002), "El placer rebelde. Antología general" (con selección y prólogo de Guillermo Saavedra, 2003) y "Trilogía de los bajos fondos" (2004). De esta última aparecieron individualmente "Como en la guerra" (2009) y "Hay que sonreír" (2007).

El general Juan Domingo Perón, una figura que aún despierta pasiones


CULTURA • 
Luisa Valenzuela reflexiona sobre los misterios que envuelven la vida del político.
México • Hay personajes en la vida de cualquier pueblo que despiertan interés aun con el paso de los años: Juan Domingo Perón falleció hace casi cuatro décadas, y de él se han escrito infinidad de páginas, tanto desde el ensayo como de la historia o de la ficción. Sin embargo, todavía hay elementos que se descubren e invitan a volver a pensarlo.
Eso le sucedió a la escritora argentina Luisa Valenzuela, quien al hacer un viaje a la ciudad de Mamoiada, en la región de Cerdeña, Italia, se encontró con un asunto que recorría la vida cotidiana de los habitantes del lugar: ahí había nacido un poderoso gobernante argentino, aunque no muchos fuera de allí lo supieran.
“En ese viaje me encontré con esta novedad absoluta para los argentinos en general: que en esa ciudad, en el corazón de Cerdeña, dicen que Perón nació y hay toda una estructura armada en libros de sociólogos o de periodistas sobre el tema, pero el tema no ha llegado a Argentina nunca, lo que hace sospechar que, si bien no debe ser cierto, los servicios secretos argentinos intervinieron para que esto no se supiera”, dice a MILENIO la autora.
Así, pese a prometerse el año pasado que no volvería a escribir una novela, Luisa Valenzuela decidió escribir La máscara sarda. El profundo secreto de Perón (FCE, 2012), una historia que ocurre en dos tiempos y dos geografías: hacia 1973, en Madrid, donde José López Rega, llamadoEl Brujo o Lopecito, incita al general Perón a rememorar y ensoñar su infancia sarda; y a principios del siglo XX, mientras se gesta el “Oscuro Episodio”, cuando se da la secreta sustitución de la persona.
“Me interesaron mucho los mitos sardos, explorar esa posible conexión entre ese mundo de magia en el que vivió de todos modos Perón —por algo estaba cerca de López Rega—, con aquella otra magia ancestral. Porque, aunque no sea cierto, el hecho de que un montón de gente sí lo crea, le da un carácter de situación constituida, no de verosimilitud, pero sí de existencia”, dice la autora.
Uno de los aspectos que más llamaron la atención de la escritora en su viaje a esa región italiana fue encontrar similitudes entre las máscaras usadas en esos lugares para sus carnavales, y el rostro de Perón; así, la novela se construyó a partir de la relación de diversas formas y significados de las máscaras con la vida y las acciones del gobernante argentino.
“No sabía cómo manejar la historia, porque no podía contarla como una cosa real, aunque fuera una novela, debido a que la duda está y me parece importante: Perón sembraba ambigüedades siempre en su pasado, y esa ambigüedad me interesaba duplicarla”, dice Valenzuela.
Un interés al que se suma su propia preocupación por un hecho que cada vez adquiere más relevancia en Argentina, a pesar del transcurrir del tiempo: por qué no pueden desprenderse de la figura de Juan Domingo Perón, como de otros personajes, para darle la vuelta a la página.
“Ésta es una exploración de esa figura construida por él en muchas medidas, pues siempre sembraba la ambigüedad y mentía con respecto a su propia vida, porque él era dueño de vidas y la propia la podía disfrazar como quería; también me pregunto por qué nosotros nos quedamos tan enganchados en alguien que ha tenido sus cosas buenas, no las discuto, como sus cosas malas, tampoco lo discuto, pero que ya pasó”, reflexiona la autora
Ahí empieza su trabajo literario, donde incluso se va un poco por los problemas de la política, en particular del asombro ante lo que es la ambición de poder, “que te puede llevar a las cosas más extremas”. La intención en La máscara sarda. El profundo secreto de Perón, era explorar las interrogantes sobre los orígenes y la verdadera identidad del general Juan Domingo Perón.

EL NUEVO HERALD OLGA CONNOR: ‘La máscara sarda’, el gran secreto de Perón


OLGA CONNOR: ‘La máscara sarda’, el gran secreto de Perón

 
 

OLGA CONNOR: ‘La máscara sarda’, el gran secreto de Perón

 
 
Quienes no eran argentinos casi se perdían en la conversación tan especial entre los escritores Mario Diament y Luisa Valenzuela sobre el último libro de la escritora sobre Juan Domingo Perón,La máscara sarda: El profundo secreto de Perón(Fondo de Cultura Económica). Se inspira en un secreto: que quizás el creador del peronismo habría nacido en Cerdeña, Italia. La reunión se celebró en la librería Books & Books de Coral Gables, y el presentador fue Guillermo Lousteau, director del Centro Cultural Argentino de Miami.
“Llevo una conversación de hace 30 años con Luisa”, dijo Diament. “Pero necesito aclarar elementos del tema de Perón que no tienen nada que ver con la ópera Evita. La historia argentina se parece muy poco a una comedia musical”.
De ese modo contó aspectos de la biografía de Perón, que estuvo tres veces casado y tres veces fue presidente (¿a la tercera va la vencida?) “Mató a dos de las esposas de cáncer”, expresó textualmente Diament. “Su presencia sigue dominando la historia argentina desmesuradamente. Aunque comenzó como héroe del fascismo, terminó adorado por la izquierda”.
Perón se exilió en 1955 y recorrió Paraguay, República Dominicana y Panamá. Después de enviudar de Evita, se casó en 1961 con María Estela Martínez, conocida en Panamá como Isabel, una cantante de cabaret. Isabel conoció a José López Rega en una visita a la Argentina, enviada por Perón, y luego éste la acompañó a España, como agente de seguridad y luego como secretario.
“Se mudaron a Puerta de Hierro en Madrid, donde López Rega se ganó la confianza de Isabel, y por tanto la de Perón”, siguió contando Diament. “López Rega se consideraba un brujo, seguía un tipo de culto similar al del Brasil. En la masonería subió al grado 33, y pertenecía a la Triple A [Alianza Anticomunista Argentina]”. La Triple A fue responsable de 3,000 muertes previamente a la dictadura militar, informó Diament. Este es el hombre que se convertiría más tarde en ministro de Bienestar Social.
“Luisa tiene fascinación por las máscaras, la máscara es el desdoblamiento de la personalidad”, comentó Diament, y es por eso que Valenzuela fue a los carnavales de Cerdeña, que ella presentó como ritos agrarios precristianos, especialmente en el centro de la isla, y aquí se ata el tema de las máscaras con el origen de Perón. ¿Cuán cierta era la leyenda de ese origen en Cerdeña? Este tema se parece a la larga historia sobre el verdadero origen de Carlos Gardel.
“Si los sardos creen que nació allí, ésa es una forma de la realidad”, explicó la escritora. “Ellos dicen que los Servicios Secretos ocultaron la verdad. Pero en Argentina nadie habla de eso. Y el apellido Perón no existe en Cerdeña”. Ella presentó a López Rega como una especie de Rasputín de la Argentina. Que tenía tres testículos, que era hombre y mujer al mismo tiempo, que escribió tres libros de astrología esotérica y decía que se paseaba por su propio cuerpo. “Es la locura: ¿por qué los argentinos estuvieron en manos de ese embrujo?”, se preguntó Valenzuela. “Por eso escribí este libro”, se justificó. “Le doy la palabra a él, porque si lo hago en tercera persona, lo juzgo, y él era deleznable”.

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Tampoco cree ella que Perón nació en Cerdeña. Es una ficción. Pero hay muchos datos en la obra que son históricos. “Perón era un ser ambiguo y extraño, que borraba sus huellas, conservaba sus secretos”, opinó Valenzuela. “Era culto, no como Menem, que era analfabeto, sin embargo Perón decía ‘alpargatas sí, libros no’ ”. Este libro misterioso, de mitología en alto grado, es muy, pero muy, argentino, en contenido y lenguaje.
AÑEL Y EL APOCALIPSIS
Si no hemos desaparecido este fin de semana pasada (evidentemente no), Apocalipsis, de Armando Añel (NeoClub Ediciones), quizás no tiene el título correcto, pero en el subtítulo, La resurrección, aparece la respuesta. Presentado por Joaquín Gálvez en La Otra Esquina de las Palabras, del Café Demetrio, las palabras preliminares fueron dichas por Angel Velázquez Callejas. Pero antes, Gálvez nos alertó de que con este libro se podría esperar el fin del mundo eróticamente. Lo que sucedió en Sodoma y Gomorra, según el Antiguo Testamento, esperaron el fin de su mundo con una orgía.
Callejas nos explicó, sin embargo, que en su origen el vocablo “apocalipsis” no se usaba para designar una catástrofe de la naturaleza, sino el proceso de un parto doloroso, lleno de ambigüedades, de miedo, duda, soberbia, malestar, e incluso la incapacidad del ser humano para ir más allá del inconsciente. Según la ciencia oculta, se espera que termine el exceso del dominio del ego sobre la mente, y se ponga a disposición del hombre. Cuando esto ocurra habrá comenzado la resurrección, un fenómeno que trasciende el Apocalipsis.
Según Añel, es el espíritu femenino el que tendrá la capacidad para sortear los obstáculos apocalípticos. “La psicología masculina es de la posesión”, dijo su autor. “El espíritu femenino es el sobreviviente”. Pero aclaró que no se trata de un tema de género, sino de
interiorización. • 

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sabato 1 dicembre 2012

un segreto bien guardado. Un segreto ben conservato.


Viernes 23 de noviembre de 2012 | Publicado en edición impresa
Literatura argentina

Secreto bien guardado Por Willy G. Bouillon  | LA NACION

A mitad de camino entre la novela y la investigación, La máscara sarda, de Luisa Valenzuela, imagina una conversación entre José López Rega y Juan Domingo Perón que revela los orígenes del ex presidente argentino 


La noche del 16 de junio de 1973, en la sala denominada El Claustro, de la quinta 17 de Octubre, en Madrid, Juan Domingo Perón se halla reunido con José López Rega. En algún otro lugar de la mansión, como un fantasma que nunca aparece en escena, está también su mujer, María Estela Martínez (Isabelita), y, en el altillo, aun con menor entidad que un fantasma, el ataúd en el que yace el cuerpo embalsamado de Eva Duarte.
Los dos hombres hablan, aunque hay prolongados lapsos en que se trata sólo de un monólogo a cargo de López Rega, alias el Brujo, Lopecito o Hermano Daniel. Tantos nombres como funciones: sirviente del general, pero además su cocinero, secretario privado, consejero, todo en el mayor extremo de incondicionalidad.
En ese momento, a cuatro días del retorno de Perón a la Argentina tras más de dos décadas de exilio, lo que el singular personaje le transmite se vincula con su propósito de inculcar ideas al Faraón de los Siglos, como lo llama, que, afirma, conllevan la virtud de dotarlo de las mejores condiciones a la hora de su histórica llegada a Ezeiza. Como es habitual, el insistente discurso del Brujo está plagado de referencias esotéricas, centradas en la instigación a que su jefe absoluto evoque su pasado remoto, más concretamente su nacimiento en Mamoiada, un pueblito de Cerdeña, en el que fue el pastorcito Giovanni Piris y donde tuvo lugar -artes mágicas mediante- una conversión que años más tarde le permitiría llegar a ser uno de los líderes más poderoso del planeta.

venerdì 19 ottobre 2012

El origen sardo de Juan Domingo Perón En su última novela, La máscara sarda, la escritora Luisa Valenzuela convierte en literatura una creencia muy difundida en Cerdeña: que la figura política emblemática de los argentinos habría nacido allí.


El origen sardo de Juan Domingo Perón

  Cuando un hombre se convierte enmito, varios países se disputan su origen. Así pasa con Carlos Gardel cuya cuna suele situarse en Francia, en la Argentina y en Uruguay. Así pasa también con Juan Domingo Perón, que, según los sardos, habría nacido en Cerdeña. Inexplicablemente, esa certeza que los lugareños apoyan con recortes de diarios, libros y documentos varios, nunca trascendió en la Argentina. 

Luisa Valenzuela se había despedido de la novela como quien se despide de un ser querido en una estación de tren. Creía haber cumplido un ciclo con este género y estaba segura de no reincidir en él. Pero en el mes de febrero viajó a Cerdeña para presenciar su Carnaval y disfrutar de las máscaras rituales que forman parte de un milenario rito agrario: el negro Mamuthón sacrificial que genera prosperidad, el blanco Issohador que guía a los Mamuthones, la trágica Filonzana. Allí escuchó por primera vez la extraña teoría acerca del origen sardo de Perón y su certeza se derrumbó. "Llegué de regreso a casa –explica en la 'introducción diferida' que pone al final de su última novela– cargada de libros, máscaras, canciones y dichos en sardo, hasta una bandeja maravillosa de dulces y dos paquetes del típico pan carasau, regalo de mis amigos Del Curto y habitada por una novela, pero sin la menor idea de cómo abordarla." Tres meses después, la novela que la habitaba estaba escrita y acaba de publicarse. Se trata de La máscara sarda. El profundo secreto de Perón. En ella cobra cuerpo la afirmación de los habitantes de Cerdeña sobre el origen de Perón y vuelve a irrumpir el siniestro personaje de López Rega, el "Brujo", quien trata de inducir en el General ensoñaciones que lo retrotaigan a su verdadero y olvidado origen signado por la presencia de dos madres, una sarda y la otra india. Corre el año 1973 y recuperar ese pasado, según el Brujo, parece condición sine qua non para poder regresar exitosamente a la Argentina y ponerse al frente del gobierno. Valenzuela habló con Tiempo Argentino acerca de la curiosa génesis de esta novela en la que confluyen personajes clave de la historia argentina, el Carnaval de Cerdeña con sus máscaras rituales y hasta un manual esotérico escrito por el mismísimo López Rega. 
–La idea de que en Cerdeña hay quienes dicen que Perón nació allí parece inventada. Sin embargo, hay artículos de diarios de la región que hablan del origen sardo de Perón. ¿No es así?
–Y no sólo hay artículos de diarios, sino también muchos libros sobre el tema. Los artículos periodísticos son dos. 
–¿Cómo surgió esta novela que tiene que ver con una pasión tuya como son las máscaras?
–El tema de las máscaras es, en efecto, una constante en mi vida. Me interesaron siempre y eso fue lo que me llevó al Carnaval de Cerdeña. Cuando llego al pueblo donde se encuentran las máscaras más emblemáticas del Carnaval, Mamoiada, me dicen que Perón nació allí. Al principio me parece una broma. Luego me doy cuenta de que no lo es porque me van mostrando recortes de diarios y porque mucha gente está muy convencida. Además, el hostal más importante de Mamoida se llama Sa Rosada, por la Casa Rosada. Allí hay un cuadro con fotos de nuestra Casa de Gobierno. Allí están tan convencidos del origen sardo de Perón que llegó un punto en el que yo me plantee que un pueblo que está tan entregado a las máscaras cómo no va a creer que una persona puede cambiar de identidad como si nada, y habiendo nacido en Cerdeña convertirse en presidente de la Argentina. Ahí comencé a pensar a pensar que tenía una buena novela.
–¿Los sardos cuentan con orgullo que Perón nació en esa tierra?
–Claro, los que creen que nació allí están orgullosos. Después le dicen "dictador", pero están encantados.
–¿Dónde aparecieron los artículos sobre el origen sardo de Perón?
–Son del año '51. Uno es de L´unione sarda , el gran diario sardo que todavía sigue saliendo. Quien lo firma es Nino Tola, un abogado de Mamoiada. En el primer artículo duda y se ríe un poco de la idea del origen sardo de Perón, pero en el segundo, ya no. No sé si lo cree o no en el segundo, pero al menos ha visto documentos que parecen verdaderos. Luego Tola desaparece y se dice que fue amenazado. La pregunta que surge es quién lo amenazo y lo que dicen algunos libros es que fueron los servicios secretos argentinos y López Rega. Yo me dije que López Rega no podía ser porque no estaba presente en la vida de Perón en esa época, en el '51. Luego, cuando comienzo a investigar encuentro que sí, que desde el '49 López Rega custodiaba la casa presidencial que estaba en el lugar que ahora ocupa la Biblioteca Nacional.
–¿Por qué se te ocurrió viajar a Cerdeña, además del interés por las máscaras?
–Porque tiene un Carnaval interesante. Además, soy muy viajera, me interesan las máscaras, me interesan los carnavales y la persona a la que le dedico la novela, Ilaria Del Curto, quien trabaja sobre mi literatura, me había traído una vez de regalo una máscara de Mamuthón. El Carnaval de Cerdeña es maravilloso. Es más que un Carnaval porque se realizan ritos agrarios que son precristianos. 
–¿Cómo siguió el proceso de gestación de la novela?
–En realidad, yo había ido con la idea de hacer una nota para La Nación. No es que fui por eso, sino que como estaba decidida a ir, la ofrecí y me la aceptaron. Siempre es bueno tener una excusa para sentir que uno hace un viaje con algún propósito. Además, estaba escribiendo un libro sobre máscaras que ahora pienso retomar. Alguien me contó lo de Perón, pensando que era bueno para la nota. Yo pensé que en todo caso eso era tema para otra nota, pero cuando comencé a ver un poco más en profundidad el tema mitológico, el idioma, la existencia del Pero Selvático, que es la madera con que se hacen las máscaras, empezaron a surgir conexiones literarias. Me doy cuenta entonces de que tengo una novela, pero la cuestión era cómo armarla, porque yo no podía escribirla poniéndome en la postura de que creo lo del origen sardo de Perón ni tampoco en la posición opuesta. Cuando apareció el personaje de López Rega en mi recuerdo y en mi imaginación, pude empezar a armar la novela ya estando nuevamente en Buenos Aires.
–López Rega ya había aparecido en otra novela tuya, Cola de lagartija, pero en La máscara sarda trabajás con un libro de él, por lo que muchas de las frases que ponés en su boca no son inventadas, sino que realmente le pertenecen. 
–No, no son inventadas. Todas las frases que parecen del realismo mágico, de lo real maravilloso son de López Rega, de su libro Astrología Esotérica. Es un tratado gordísimo que habla de los colores, de los perfumes, de la astrología. También es un manual que dice cómo conquistar a la gente, cómo convencer al otro para que te dé todo lo que quieras. 
–Además, las escenas en que López Rega pone en contacto a Isabel con el cuerpo de Eva también parten de la realidad.
–Sí, eso es cierto y también es cierta la distribución de la casa que está descripta por los periodistas que visitaron a Perón en Puerta de Hierro. Existía realmente el lugar que en la novela llamo "el Claustro", donde López Rega hacía lo posible para que Perón soñara con su origen sardo antes de viajar a la Argentina. Lo que descubro después estudiando los rituales y los mitos sardos es que eso ya lo cuenta Aristóteles, que los sardos tenían este tipo de ritual que se llamaba "incubación", y que consistía en hacer dormir a los guerreros en tumbas hipogeicas ubicadas en túneles y cavernas para que absorbieran el poder del muerto. Todo eso de López Rega viene de lejos y lo curioso es que viene de Cerdeña, porque Aristóteles lo cuenta como un ritual sardo. En la novela, López Rega va llevando a Perón a una ensoñación de su infancia. 
–Estuviste en Cerdeña en febrero y la novela acaba de aparecer. La escribiste inusualmente rápido. 
–Prácticamente la escribí en dos meses. En el tercer mes la pulí, rehice la Bitácora. Además, la editorial también la sacó en dos meses. Cuando le llevé al editor Alberto Díaz los primeros capítulos convinimos en no contarle el tema a nadie para que no se difundiera hasta el lanzamiento de la novela. En Internet hay muchos artículos sobre el tema, a pesar de que en el país el mito del origen sardo de Perón no es conocido. Creo que no contárselo ni a mis amigos más próximos me ayudó a mantener la energía, a no dispersarla. La escritura fue rápida, pero hay que pensar que yo estaba impregnada de la figura de López Rega, de los mundos mágicos, de las máscaras. No estaba tan impregnada, en cambio, de la figura de Perón, pero esa figura está en el imaginario de todos nosotros. Creo que voluntaria o involuntariamente Perón quería armar su mito, no su leyenda, porque una leyenda tiene que tener datos concretos y Perón borra los datos. La frase que pongo al principio, no la saqué de Pavón Pereyra, pero luego la encontré allí, además la decían los sardos. La frase dice: "Como si hubiese jugado al destino en una mágica apuesta logré conservar hasta hoy los orígenes de mi nacimiento como un profundo secreto." Esa frase es de él.
–Parece que en los grandes mitos de la Argentina siempre existe una disputa por el lugar de nacimiento. 
–Somos un pueblo de inmigrantes y esa traslación es un poco nuestra historia. Pero Juana Sosa, la verdadera madre del Perón que supuestamente conocemos era india. Lo de los orígenes siempre es borroso, tanto con Perón, como con Eva, como con la primera mujer de Perón, Aurelia Tizón. Todos los documentos, que los sardos los tienen muy bien estudiados, están tachados, borrados. Ni siquiera se sabe bien en qué año entró Perón al Colegio Militar, si en el 1909 o en 1910. 
–¿Por qué creés que ese mito sardo no es conocido aquí? Por lo menos yo nunca lo había escuchado. 
–Ni vos ni casi nadie. Creo que los servicios secretos de la Argentina no quisieron que se propagara. Si bien es difícil creer que el mito sea cierto, seguramente les molestó que ese mito existiera porque la duda siempre genera malestar. 
–En la Bitácora contás que en tu familia el peronismo y la política en general era algo ajeno. 
–Sí, algo que sucedía puertas afuera.
–Sin embargo, vos no tomaste ese camino, porque varios de tus libros hablan de política.
–Al principio tomé ese camino. Yo tenía mis ideas políticas, me gustaba la izquierda, pero como no fui a la facultad no tenía una actividad clara, pero era amiga de un montón de gente que sí la tenía. A algunos los veía críticamente y eso está en Cuidado con el tigre, pero a otros los admiraba mucho y me parecían fantásticos. Estoy hablando de fines de los '60 y principios de los '70. Mi primer libro de cuentos que apareció en el '67 le había gustado mucho a Rodolfo Walsh. Yo le dije que aunque yo simpatizaba con sus ideas políticas, estas ideas no aparecían en mis cuentos. Él me dijo: "Vos no te das cuenta, pero están. La ideología siempre está aunque uno no quiera." Eso me abrió un camino. A partir de la amistad con Rodolfo y con otra gente fui entrando más en el terreno político. Después me fui a vivir a Barcelona y cuando volví aquí estaba actuando la Triple A. Ahí entro de cabeza en la escritura política, pero nunca quise hacer una cosa de mensaje, sino hacer literatura a partir de eso tan brutal que estaba pasando. Así salieron Cambio de armas y Cola de lagartija. 
–¿Fue importante para vos la relación con Walsh?
–Sí, me marcó en muchas cosas. Era un tipo muy tierno, un ser muy encantador y muy literario. No hacía literatura panfletaria, hacía su trabajo político por un lado, y su literatura por el otro, podía mantener ese equilibrio. Recuerdo que cuando él estaba en la clandestinidad refugiado en el Tigre escribiendo Operación Masacre, me invitó y me enseñó ejercicios de los guerrilleros cubanos que para mí eran dificilísimos. Siempre me hacía regalitos. ¿Podés creer lo que me regaló una vez? Los poemas de Baudelaire y de Verlaine en francés recitados por Victoria Ocampo (risas). Es lo último que uno puede imaginar de Rudy. Es que él era un literato. Luego lo sacrifica todo y yo lo pierdo de vista porque me voy de viaje. Era un ser fantástico. Luego estuve trabajando durante un tiempo en Crisis con Eduardo Galeano y Aníbal Ford. Como yo no militaba en ningún partido, mi posición era difícil, pero tuve refugiados en casa, metí mucha gente en la Embajada de México, hice un montón de cosas. 
–Es decir que fuiste a contrapelo de la herencia familiar. 
–Sí, aunque en mi familia había una simpatía por la izquierda. Mi madre se decía anarquista, no era conservadora. En la familia no había ideas de derecha. Tampoco es que fueran de izquierda porque no había un compromiso político, pero sí había amor por la gente. Eso sí, eran antiperonistas porque le tenían miedo a la persecución ideológica. Perón les tenía miedo a los intelectuales. Yo me preguntaba por qué este hombre que era inteligente y culto odiaba a los intelectuales, por qué decía alpargatas sí y libros no. Imaginate que la policía iba a las conferencias de Borges. Por eso en La máscara sarda armé la historia con Grazia de Ledda, una mujer con inquietudes culturales, para justificar la bronca que les tenía a los intelectuales con una decepción amorosa. «

sabato 29 settembre 2012

Las novelas de Perón


Las novelas de Perón


Indudable y constante presencia en la literatura argentina, Perón y Eva y el peronismo, han ofrecido con su cúmulo de hechos verdaderos e inverosímiles, material más que abundante para las ficciones que fueron acopiándose: “La fiesta del monstruo”, “Casa tomada”, “Esa mujer”, “La señora muerta”, “Cabecita negra”, “Mata Hari 55”, Eva Perón en la hoguera, Perón en Caracas, Santa Evita, La novela de Perón, exigua enumeración de una extensa serie que confirma la potencia de la fábula peronista de que hablara Borges en “El simulacro”. Forjada, decía él “para el craso amor de los arrabales”, y sin embargo su destinatario no fue sólo el amor sino también el odio e involucró mucho más que a los arrabales (incluyendo al propio Borges). Porque la resultante fue un imaginario constituido por representaciones nada homogéneas, y por lo mismo tan fuertes y persistentes como para generar actos heroicos o miserables, siempre apasionados. Rasgos épicos y de leyenda son parte constitutiva del peronismo, sus gestas, sus padeceres y desde luego las propias vidas de Perón y Eva. Además de sus roles protagónicos en la historia nacional, también se convirtieron en personajes centrales no sólo de biografías sino también de las ficciones, como si se tratara, por uno u otro camino, de hallar explicación a un fenómeno que trasciende lo político. Esa búsqueda ha llevado a remontarse a los orígenes y las genealogías pudieron exhumar prosapias honorables o despreciables, matrimonios y concubinatos, hijos legítimos o ilegítimos. Biógrafos, historiadores, sociólogos, psicólogos, literatos, investigadores todos, han elaborado y elaboran hipótesis, recaban documentos (no siempre encontrados), coleccionan declaraciones de testigos o de afanosos exploradores en pos de la prueba fehaciente para una interpretación siempre moldeada según la vara con que se mide y con la ineludible presencia de lo que se infiere e imagina.

La historia de Juan Domingo Perón, incluso la más conocida desde su actuación pública, provee suficiente dificultad para el establecimiento incontrovertible de muchos de actos, por no hablar de sus dichos. Cuanto más si se trata de los años iniciales de la vida de quien sigue siendo en Argentina una omnipresente figura, incidiendo en presencia y ausencia. Entre adhesiones y rechazos, él mismo fue objeto de perfiles multifacéticos, desde un filofascista hasta un líder revolucionario. A lo que se puede agregar que con sus ambigüedades, astucias o silencios (aun en la obra de su biógrafo Enrique Pavón Pereyra) abonó tales relatos, por lo que las versiones se suman y coexisten, sin que parezca prevalecer una sola como la auténtica. La ficción desata entonces su poder para rastrear la verdad que puede anidar en la conjetura.

Preguntas como ¿dónde y cuándo nació Perón y quiénes fueron los padres y antepasados? no buscan una mera información, sino que importan, y mucho, porque esta recurrencia a la génesis trata de colmar el deseo de establecer determinaciones según las circunstancias del nacimiento, crianza, educación y episodios tempranos signando un destino. O bien, sin que se trate de una especie de rígido principio de causalidad, de merodear en presunciones para hablar de lo que pudo haber sido, aprovechando así los entretelones de lo posible por sobre lo probable. Tal sería el sentido de La máscara sarda, de Luisa Valenzuela, centrada, como enuncia el subtítulo, en “El profundo secreto de Perón”.

La primera parte de la novela, la más extensa, ubicándose en un preciso momento altamente significativo en la historia argentina, el 16 de junio de 1973, al filo del regreso definitivo del líder a la patria, narra el otro viaje que el general debe hacer en esa larga y sombría noche hacia un pasado lejano. En notable contraste de tonos, surge una especie de contrapunto entre Perón y López Rega. La voz melosa y falsamente humilde del secretario se corta brusca ante el lenguaje acriollado del general, reacio al comienzo a someterse a las exhortaciones del Brujo para evocar los remotos hechos de Cerdeña. Lo acontecido a ese niño nacido allí remite a antiguos y persistentes rituales del lugar, por lo que vocablos en sardo se incorporan al relato sucesivo de episodios que van emergiendo en vigilia tensada entre lo que hablan en el “claustro” y lo que Perón sueña. El sueño es recuerdo, trasposición a momentos quizás olvidados o reprimidos, poblados de ceremonias y oficiantes, manifiestos en palabras que por su extrañeza (el Mamuthòn, la Filonzana, la Gracia, el Issohador, la Accabadora) enfatizan los misterios, a la vez que, en movimientos espiralados y con un ritmo variable, sirven para develar peripecias (infortunios y goces), trascendiendo el tiempo inicial e infantil para ir enlazándose con el posterior de juventud y adultez en una feliz combinatoria narrativa capaz que espesa y amplifica la significación, al relacionar un orden de creencias y mitos con concretos acaeceres.

Nombres de plantas pautan las tres partes en que se divide la escena de Perón como si se conjugaran la tangible presencia del pero selvático, el molle y el madroño con sus simbólicas dimensiones. Si la primera y la tercera remiten a la casa de Madrid, en un lapso de unas cuantas horas, la segunda, en otro de esos movimientos temporales implicados en la narración, se remonta a principios del siglo XX, poniendo en penumbras la exactitud del año (¿1909... quizá, quién sabe...?) pero a la vez es precisa como un hito y un punto de viraje, porque de ahí surge Juan Perón con su más notoria y prevalente máscara, la cual no dejaría de tener sus zonas oscuras, subterfugios, equívocos y estrategias del decir y no decir en toda su trayectoria. En los recodos de penumbras indefectible anida la muerte. La que antecede y sigue a ese día madrileño. La que estaría en Ezeiza y la suya propia insinuada entre rimbombantes frases que “Lopecito” pronuncia mientras en registro coloquial mastica mentalmente su venganza.

En un estilo elaborado la novela va tejiendo, como la Filonzana, las voces con sus tonalidades diversas, en consonancia con lo que cada uno de los personajes aporta para armar ésta, que, como todas las otras versiones, no excluye al resto sino que agrega a la historia de Perón una inquietante extrañeza. ¿Sardo? ¿Asesino?

En la “Bitácora”, ubicada acertadamente como epílogo, la autora cuenta de qué modo (espejando su propio relato) fueron concatenándose experiencias, indagaciones y tentativas en un movimiento acelerado hasta dar forma y consecución a esta nueva novela de origen y desenlace de Perón.